Conclusiones.
Creo que soy capaz de explicar qué sucedió, a ver qué te parece:
[...] Conocí a una persona especial por un golpe de suerte. Me consideré extremadamente afortunado al percibir que mostraba cierto interés hacia mí. Afortunado hasta el punto de que quise mantener dicho interés a toda costa. Por supuesto, esto hizo que la alejara en lugar de atraerla.
En realidad, esto se debió a mi baja autoestima, cierta sensación de falta de control sobre mi manera de actuar ubicada en el azaroso fluir de las cosas, y la clara certeza de que apenas contaba con opciones.
¡No me digas que no parezco un libro de autoayuda!
[...] En realidad fallé en multitud de cosas, al meditarlo me parece imposible haber caído en tantas y tan ridículas.
[...], o en general acercarme a ti con la actitud de recibir, en lugar de procurar dar... porque estoy convencido de que tengo algo valioso que ofrecer, algo que por supuesto serías libre de aceptar o no... pero en lugar de hacer eso me dediqué a tratar de obtener tu aten
... (... continúa)Conjuguemos el pasado.
Una de esas ideas, quizá estúpidas o tal vez pueriles, que de cuando en cuando surgen en mi cabeza y se dan tres o cuatro vueltas mientras decido (deciden) si deberían ser expulsadas, tiene que ver con la convicción de que en el pasado no habita el dolor, que el sufrimiento sólo cobra sentido en el presente. ’Pero mi herida fue causada hace varios años ya, y sigo padeciendo’, se podría protestar; sin embargo, tal reflexión no hace sino reforzar mi afirmación: ’sigo padeciendo’, luego la causa del sufrimiento se ha extendido y forma parte del presente personal.
No abundaré más en el tema, basta con el esbozo, ya lo desarrollé en su día, creo que en algún correo que escribí a alguna chica madrileña, hace tiempo.
Lo curioso es que ha vuelto a surgir la coincidencia. De nuevo resulta un poco forzada, pero creo que la semilla del pensamiento es similar en uno y otro caso. En las primeras líneas del ’Diario secreto’ que dejó escrito cualquier otro que no fuese Pushkin (¿o tal vez...?), aparece lo siguiente:
... (... continúa)[...] la distancia en el tiempo hace que las ac
¡Da buti...
... chiqui! Expresiones habituales de un tío mío de cincuentaypico años que podría pasar por mi hermano y dentro de poco, tal y como van las cosas, por mi hijo. Una de las personalidades más sanas, frescas y atractivas que he tenido la suerte de encontrar en mi vida.
Hoy, hace un momentito: una pequeña alegría, pequeñísima pero realmente ayuda. Tanto que ahora mismo, si te tuviese delante, sencillamente te diría: 'Tú te lo pierdes'. Después giraría mi cuerpo y un segundo más tarde mi cabeza, en un gesto aprendido de las grandes actrices clásicas y rubias de Hollywood. Básicamente es lo que soy, una gran actriz clásica y rubia.
La pequeña alegría consiste en lo siguiente: las palabras de una chica con la que me escribo de vez en cuando, madrileña, amiga de una amiga mía, con la que estuve a punto de encontrarme pero a quien en realidad no he visto en mi vida, salvo en foto por partida doble: fue su regalo por mi último cumpleaños. Llevaba yo tiempo sin contestar su último correo así que se presentó preocupada, me disculpé por mi egoísmo y le escribí un enorme correo doble, entre el viernes y
... (... continúa)¡Ya!
¡Conseguido! Ya está, se acabó, finalmente he llegado a comprenderlo, es un gran momento para mí, y aunque tú no lo sepas para ti también. El gran dilema, el que me confundía y me angustiaba, ha sido resuelto. Después de tantísimo tiempo, tras tantos meses... de repente apareció la solución, sin aviso previo, como un relámpago que lo iluminó todo un segundo. Claro que ahora me toca asimilarlo y reconstruir las cosas, pero todo será más sencillo desde la comprensión. Ya nunca te reprocharé nada, no te echaré en cara silencios ni huidas. Nunca más. Porque no tienes ninguna culpa. Antes lo decía con la boca pequeña, lo intuía pero realmente no acababa de estar convencido. Ahora podría gritarlo encaramado a la cima más alta - tras breve descanso para recuperar el aliento.
Mi gran problema estaba en que no entendía tu silencio, no lograba encontrar la causa, varias veces lo mencioné, ’no entiendo por qué no me cuentas nada, por qué no me dices adiós, es tan sencillo’... cuando lo realmente sencillo era darse cuenta de la situación. Creo que mi error fue creerme más de lo que realmente era.
Nunca quise compararme con Luis, fuera de las bromas semiacomplejadas de aquellos viejos bu
No conocer; pero tampoco des-conocer.
¿Recuerdas cuando te comenté que mi inclinación prudencial desde hace ya algún tiempo es la de no conocer a nadie nuevo? Salvo a los que se presentan arrolladoramente y no dan opción y además resultan ser placer y alegría, como sucedió en tu caso: a esos los acojo en el rincón más confortable.
Entre las razones para esa desgana por descubrir a nadie nuevo cité la tendencia habitual según la cual son las desgracias las que se comparten con los conocidos con mayor asiduidad, mucho más que las alegrías (seguramente porque se dan más a menudo). Y a uno apenas le queda ya aliento haciendo frente a los sufrimientos propios, y acompañando a la gente cercana en sus padecimientos igualmente propios, como para además querer seguir cargando con nuevos pesos emocionales.
Seguramente no lo hace en este sentido en demasía pragmático y en la práctica frío, pero me hizo gracia averiguar lo que Audrey Hepburn le dice a Cary Grant al principio de Charada, cuando él quiere entablar amistad y ella le contesta, más o menos: “Conozco ya a multitud de personas, y mientras no muera alguna de ellas me resulta de todo punto imposible conocer a nadie nuevo”.
En otro orden de cosas, pero creo
... (... continúa)Y qué pasa con Córdoba.
Granada, Málaga, Huelva, Sevilla... ¿y Córdoba qué? Medina Azahara, un nombre precioso y el único grupo que consiguió desbancar a Los Suaves durante algún tiempo in my heart. Nunca los vi en directo, mantengo la espina clavada.
’Que tengas suerte’ María, mucha suerte.
... (... continúa)Que tengas suerte.
A veces me cuesta tanto
decir todo lo que siento,
no me salen las palabras
y prefiero el silencio.
Y es que te siento tan lejos
si no te veo sonreír,
echo de menos tu aliento
y no me siento feliz.
Que tengas suerte, mucha suerte
y que la vida te sonría.
Y si te acuerdas de mí
que sea sólo para quererme.
Si has decidido marcharte
sólo te puedo decir,
que tengas muy buena suerte
yo me acordaré de ti.
Que tengas suerte, mucha suerte
si tu camino es el mio
y que la vida te sonría,
cambiaste tu vida y mi vida.
Y si te acuerdas de mí
que sea sólo para quererme
y si te acuerdas de mí
quizá se
Bienvenida a Triana.
Me doy perfecta cuenta de que la línea comunicativa que antes nos unía de una forma excepcional ahora nos separa. Ha cambiado de color, de textura; de idioma. Los motivos se encuentran tanto en uno como en otro lado, aunque tienes que reconocer que yo me he esforzado mucho más en tratar de conservar lo que nos iba quedando.
Está claro, por las dos o tres últimas contestaciones que de ti he recibido, a lo largo de las dos o tres últimas semanas, que mis incursiones breves y amables de los últimos meses ya no son de tu agrado. Es posible que estés pasando por malos momentos, de hecho he llegado a conocer (sin yo preguntarlo) algún detalle de tus preocupaciones sentimentales (por tanto en absoluto relacionadas conmigo) que se alargan en el futuro durante al menos un año, he podido saber más, no quiero saber más, no quiero que nadie me cuente, quiero que tú me cuentes lo que quieras contarme, únicamente eso, lo que no desees contarme no es de mi incumbencia. Sé que los últimos muchos meses has soportado una gran presión en el trabajo, sé que se han juntado varios problemas más, y quizá en estas últimas semanas, con las vacaciones tan cerca, sencillamente sólo tengas ganas de cerrar los ojos y que todo pase y
... (... continúa)