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decirleamaria

Es verdad...

... ya no eres ni la pena ni el dolor, ni el frío...

Ojalá fuese así, ¡vive Dios! Pero lo será, pasarán años pero llegará a ser así, siempre acaba siendo así. Mientras tanto un largo y tedioso período de no-vida.

Novida novida, yo y mis exageraciones... me refiero a esta ausencia de búsqueda, esta falta de estímulo, de excitación, de provocación, de entusiasmo. Bienvenida miss Apatía, ¡cuánto tiempo!, no la he echado de menos en absoluto. Ah, ¿que usted a mí sí? ¿Que yo era su alumno más aventajado? ¡Enrojezco cual Aliosha! ¡Fíjese, lila, lila me hallo ya!

Hoy debe de ser uno de los peores días de mi vida, tal vez el peor: acabo de perder todo el texto que llevaba escrito en esta entrada... ¡Una sensación horrible! Me gustaba lo que había escrito, me gustaba mucho, podría haberme enamorado de ello y así tal vez conseguir olvidarme un poquitín de ti María. Y desapareció. Todo lo importante en mi vida desaparece, ha sido así históricamente. ’Salvo mi familia’, apostillaría, pero por desgracia ellos desaparecerán también, algún día; y yo con ellos. Cuando ya no quede un solo ser en la tierra que le quiera a uno, ¿será posible la supervivencia? ¿Lo has pensado alguna vez? Estar solo en el mundo. Pero absolutamente solo, no hablo de esa soledad que tú sientes propia e intransferible y que de vez en cuando todos sentimos, rodeados de gente sin rostros ni voz. Hablo de la soledad total y real. Cuando ya no quede nadie a quien le importemos.

Que no llegue ese día.

Y, en fin, que lo perdí todo. Lo que llevaba escrito, digo. Pero no es un mal día. Me he levantado de buen humor. Y no voy a dejar que este puñetero ordenador de mierda me lo estropee.

Procedo a estampar el monitor contra el duro suelo.

Procedimiento concluido.

’Es verdad’, del Reconstrucción, de Deluxe, ¡de qué otro disco podría hablar yo! He escuchado atentamente todas las canciones del disco decenas de veces, ya he indicado que desde hace varios meses (desde que lo conocí, a temprana edad) el disco no sale del equipo de música de mi coche sospechosoliente, pero no fue hasta la semana pasada (y por casusalidad) que me di cuenta de que esta canción es MI canción. Tantos días gritando ’Quemas’, la maravillosa y comercial ’Adiós corazón’, ’Tendrás que hacerlo mejor’, tratando de encontrar las coincidencias de cada estrofa con mi experiencia personal, con esta historia nuestra reciente... cuando en realidad MI canción estaba ahí, esperando paciente que la encontrase, escondida mimosa.

’Es verdad’, canción de superación, de vencer la batalla. Canción de la batalla ya vencida, más bien. Y tú no eres la batalla, María, en absoluto. La lucha la tengo yo aquí dentro. Pero venceré. Lo dice la canción.

Y qué manera tan elegante de despedirse tras la guerra, sólo eres la estela de mis planes buenos, podrías haber sido mis planes buenos pero no quisiste. Traté de tenerlo todo en mi exceso de ingenuidad y euforia, durante el pequeño incendio; y al final obtuve lo que me merecía: nada. Quedaron sólo cenizas. Pero lo superaré. Olvidaré el rencor y el temor, dejarás de ser la huella que traté de seguir, dejarás de ser la pena y el dolor y el frío (ni la duda de un posible encuentro, ¡ay!), y cuando lo consiga te seguiré queriendo y será magnífico hacerlo sin todas esas cargas. El cariño y el aprecio que siento por ti son abundantes, incondicionales y eternos, por experiencias pasadas sé que es complicado que me dejes demostrártelo, pero es así y es así.

Y por ahora nada más, te dejo con la letra de esta hermosísima canción, ahora que aún me encuentro animado y contento (la inercia del despertar) CONFIESO que me encantaría verte y abrazarte. Muy fuerte. Sin tener que cerrar los ojos...

Es verdad.

Es verdad que sólo eres la estela de mis planes buenos,
tan sólo las ruinas de un palacio viejo, es verdad,
tan sólo eres las flores de un jardín desierto, es verdad,
tan sólo los peces de un estanque seco,
tan sólo los peces de un estanque seco.

Es verdad, ya no eres ni la pena ni el dolor ni el frío,
ya no eres ni la duda de un posible encuentro, es verdad,
tan sólo las cenizas de quererlo todo, es verdad,
tan sólo los residuos de un dolor perdido,
tan sólo los residuos de un dolor perdido.

Es verdad, tan sólo los residuos de no tener nada,
tan sólo el humo de un pequeño incendio, es verdad,
tan sólo las ganas de creer en todo, es verdad,
tan sólo el eco de no tener nada,
tan sólo los residuos de quererlo todo.

Es verdad, ya no eres ni los posos de esta gran botella,
ya no eres ni el rencor ni el temor ni la huella, es verdad,
tan sólo eres el polvo de un salón vacío, es verdad,
tan sólo el silbido de aquel viento frío,
tan sólo el silbido de aquel viento frío.

Es verdad que sólo eres la estela de mis planes buenos...

No es posible, ¡me ha pasado otra vez! ¡Me he quedado sin tropecientas líneas magníficas! ¡NOOOOOOOOOOOO!

Te decía: ¡ojalá me escribieras hoy! Porque hoy estoy contento, porque hoy me siento bien. ¡Porque te contaría tantas cosas! Todas las que quisieras, y más aún. Y trataría de hacer muchas gracias, de esas que no hacen ninguna gracia, esas que domino. ¡Soy un sosete!

Me dejó mal sabor de boca nuestro último cruce de correos María, te sentí otra vez fría, como en los malos viejos tiempos. No estaba siendo así últimamente, seguro que te sentó algo mal de lo que te escribí, fui un poco (de nuevo) excesivo. Me doy cuenta ahora pero no mientras escribía, lo hice dejándome llevar y de tan liberal y generoso supongo que terminé desbordando. Te ofrecí mi piso sin condiciones ni explicaciones ni tiempo, ni siquiera tendrías que ver mi jeta para conseguir las llaves. ¿Estaría intentando comprarte? ¿Tú qué crees? No contento con eso, también mencioné mi intención de regalarle un par de comics a tu sobrina. De hecho ya están dedicados, o sólo uno pero ambos forman parte del lote, de manera que es como si ya estuviera ofrendado, imposible dar marcha atrás. También le cogí un cariño enorme a tu sobrina, me encantaba saber de ella casi a diario, me parecía conocerla tanto, la desconocía tantísimo... La princesa japonesa, mi artista preferida, echo mucho de menos saber de ti...

También a ti te echo de menos tonta, no te celes. Mi niña pequeña, la princesa de El Entrego que se vuelve torpe cada vez que de allí sale y tropieza con mesas y columnas, qué delicia de golpes... cómo me gustaba verte marchar, verte regresar, observarte de reojo cuando te levantabas o volvías a posar el culo (con perdón), me encantaba tu manera de moverte. ¿Recuerdas aquellos secretos míos que quedaron sin contarse? Un par de ellos al menos, seguro que irían en aumento pero en principio dos, que sin prisas ni complejos querían ser desvelados en la intimidad. Uno te habría resultado muy sorprendente; el otro era una especie de cuento, érase una vez un triste coboliano arrebatado por dos ojos fugaces, y toda la historia posterior, creo que te hubiese gustado escucharlo. Había una parte amplia en que me dedicaba a relatar cómo me embelesaba verte en movimiento, caminando con esa especie de baile a saltitos, fascinado por tu forma de fluir... Es lo que más recuerdo, es lo que más me entristece recordar por resultar tan inalcanzables: tus movimientos, tus inercias... tus gestos. Aquellos ojitos astutos y coquetos que se disparaban al cielo con un brillo de miel tras algún beso robado... ¡Dios mío!

Espero que no te molestase nada de lo que te escribí María, de ser así te pido mil disculpas. También te mencioné que prefería que no me enviases más fotos tuyas hasta que volvieras a aparecer, que me ponía triste... tan guapa, tan apetecible; tan lejana. Esto debes comprenderlo.

No sé qué más te estaba escribiendo... No importa, cualquier cosa. Sólo quería decirte que estaría genial que me escribieses hoy. Tal vez... antes teníamos una conexión especial, ¿no? A ver si funciona como antes, pensaré muy muy fuerte y quizá... mmmmmmmmmmppppfffffffff... ya está... ¿sentiste algo?

Cuando leas esto, varios meses después, trata de recordar si un día cualquiera, probablemente disfrutando tú de cacahuetes y café en una terraza soleada, te vine a la cabeza sin venir a cuento.

No te olvides de mí, ¿vale?

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