Para Lucía.
Lucía se llamaba mi abuela, un nombre precioso, a pesar de que de tanto oírlo se le vuelve a uno inevitablemente común. Ya no lo oigo tanto. ¿Sabes una cosa María? Sigo pasándolo mal con esto, también. Después de tanto tiempo. Pero supongo que a este exceso de recuerdo contribuye también la pléyade de problemas, es curioso pero el golpe en la cabeza no empequeñece el dolor en el pié, sino que logra que los dos daños aparezcan cada vez más nítidos y más graves.
¡Si sólo existiesen dos dolores!
’Santa Lucía’, ¿te acuerdas? De Miguel Ríos. Una de esas canciones clásicas y atemporales, creo que me vino a la cabeza cuando me mencionaste ’Lucía’ de Serrat, también preciosa. Hablábamos de mi abuela, sin duda. ’Santa Lucía’, ¡qué hermosa letra! Me impresionó la similitud que yo le encontraba con nuestra situación, impaciente por verte (en aquel momento aún no nos habíamos reencontrado), preguntándome si sucedería algún día... sabiendo todo acerca de ti pero en realidad sin conocerte, éramos sólo palabras en la distancia, no voz ni gestos ni tacto. Vamos a vernos, poquito a poco, María, por favor...
Pero no fui poco a poco, no supe hacerlo. Lo confieso. Tuve mi oportunidad, no la aproveché.
¿Tuve mi oportunidad?
Deberías haberme concedido una oportunidad real. Lo habría hecho bien. Habríamos pasado buenos momentos juntos, es de lo que se trata, ¿no?
Creo que también te llamó la atención la letra, creo que incluso me preguntaste: ’¿Te recuerdo a ti?’, fue gracioso. De esa época, tan lejana, en que yo te hacía gracia y las cosas que te decía te hacían gracia y juntos tonteábamos con ingenuidad.
Santa Lucía.
A menudo me recuerdas a alguien.
Tu sonrisa la imagino sin miedo.
Invadido por la ausencia
me devora la impaciencia.
Me pregunto si algún día te veré.
Ya sé todo de tu vida y sin embargo
no conozco ni un detalle de ti.
El teléfono es muy frío
tus llamadas son muy pocas.
Yo sí quiero conocerte y tú no a mí.
Por favor...
Dame una cita, vamos al parque
entra en mi vida sin anunciarte.
Abre las puertas, cierra los ojos
vamos a vernos poquito a poco.
Dame tus manos, siente las mías
como dos ciegos, santa Lucía
santa Lucía
santa Lucía.
A menudo me recuerdas a mí.
La primera vez pensé se ha equivocado.
La segunda vez no supe qué decir.
Las demás me dabas miedo
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría vivir sin ti.
Por favor...
Dame una cita, vamos al parque
entra en mi vida sin anunciarte.
Abre las puertas, cierra los ojos
vamos a vernos poquito a poco.
Dame tus manos, siente las mías
como dos ciegos, santa Lucía
santa Lucía
santa Lucía.
A menudo me recuerdas a mí.
0 comentarios