Las verdades fundamentales (resumen).
(Finalmente me ha salido un tocho del copón, infumable como de costumbre, así que en este artículo expondré de forma sencilla esas tres Verdades Fundamentales de las que pretendía hablar hoy, y en el siguiente divagaré sobre ellas con relativa y aburrida extensión.)
Hay varias realidades que deben ser reveladas sin ambages, y siendo yo amante del rodeo las cosas pueden perderse en cuadras con miles de animales si continúo escribiendo sin ton ni son. Así que al grano, ya habrá tiempo para otros asuntos. Estas son las Verdades Fundamentales con respecto a María, las más elementales a día de hoy, existen otras que supongo irán surgiendo a medida que esto avance (si esto avanza) pero actualmente son las que están cerquita de mí diciéndome cosas al oído. Siempre que surja una de estas Verdades Fundamentales escribiré ’Verdad Fundamental’, de forma que con la opción de búsqueda en este blog será rápido y sencillo encontrar todas las Verdades Fundamentales de nuestra relación desde mi punto de vista. Alucinante, ¿no?
Primera Verdad Fundamental: quiero a María. La quiero mucho, de hecho, y desde hace mucho tiempo.
Segunda Verdad Fundamental (y pasamos a hablar en segunda persona así, de repente): si la Primera lo abarca todo y lo hace todo el tiempo, ésta (igual que la siguiente) sólo tiene sentido en el momento y situación actual: me fastidia, me molesta mucho, me rabia enormemente el hecho de que me estés contestando con el silencio.
Tercera Verdad Fundamental: me duele que me demuestres tan poco aprecio. Que sientas tanta indiferencia como para que exista ese silencio.